Desde hace varios días, tengo una idea en la cabeza, anoche, por una discusión en el foro, ha terminado de tomar forma.
El tema era sobre si se han dado cuenta en la clase de personas detestables que se han convertido, se han dejado manejar por Hugo, más allá del poder de sus leyes, más allá del poder de armas, Ustedes, los que conforman la oposición, le han dado a Hugo poder sobre sus vidas.
Se han convertido en un pueblo mezquino, odioso, hipócrita y de malos sentimientos, muchos viven con el Dios en la boca, oremos por los presos políticos, oremos por los fallecidos, oremos por los militares rebeldes, oremos los secuestrados, oremos por los liberados, y lo que falta es oremos por los que oran, aunque a allí no han llegado, pero mientras pasan rosarios por su boca, mienten, calumnian, escupen odio, son intolerantes.
Quieren La Unidad, así, con mayúsculas, pero, la exigen de sus líderes, ¿pero como pueden pedir a nadie algo que ustedes en primer lugar no están dispuesto a dar? Estas elecciones han sido un cuadro lamentable, parece que la Unidad es lo primordial, y el que no quiera la Unidad es poco menos que una basura, pero al mismo tiempo, pareciera que la Unidad no es posible más que en torno al que a mí me gusta, “yo acepto la unidad, pero si el candidato es Stalin, si es Claudio no voto” y los hay peores, los hay que sencillamente dicen que votarán por el candidato rojo.
La oposición, la misma que se dice propulsora de la Unidad, la que dice desear con todas sus fuerzas la Unión, no es más que un gran trapiche, en cuyas muelas es triturado cualquiera que sin prueba alguna resulte “sospechoso”.
Así han habido casos insignes, como Jośe Domingo Blanco, que fue víctima de una violación por parte del estado, sin que mediara proceso judicial alguno se le violó su intimidad, ¿y que hizo la oposición? ¿le defendió acaso? ¿se le apoyó para denunciar la violación a su intimidad? ¡NO!, la misma oposición se convirtió en eco oprobioso de aquel delito, ayudando al mismo gobierno que dicen detestar a violar a uno de los que, hasta ese día, se sentía también parte de esa oposición.
Orlando Urdaneta, un hombre que arriesgó no solo su carrera, sino si vida misma en apoyo a la causa opositora, una vez caído en desgracia fue molido y triturado por esos mismos que lo llevaron a exponer su vida por la causa.
Benjamín Rausseo, fue tirado a la fosa de los leones por haberse tomado un foto con Baduel, ¡una foto con Baduel! ¡prueba irrefutable de que era chavista! fue insultado, vejado, incluso su vida familiar fue puesta en la picota, Pero curiosamente, el mismo Baduel cuyo sola imagen bastaba para barrer con cualquier reputación honesta, un día se levanto frente a una cámara, y dijo “soy de oposición” y aquello fue el bautizo, de pronto quedó libre de todo pecado.
Si hablamos ya de lo personal, de este mismo foro, está el caso de el forista Remart, que es diaria e inmisericordemente atacado, ¿el argumento? ¡es que es chavista! Ha sido incluso acusado de tener un círculo bolivariano en Barcelona. Y la masa mayoritaria se suma al festín, como hienas, a destrozar la reputación de alguien sin tener la más mínima prueba.
¿Quieren saber porque fue acusado de chavista? ¡por haber denunciado, junto conmigo, que el el firmazo la misma gente de la oposición robó firmas! ¿lo irónico? El cabecilla del ataque, al que la oposición convencida de su “justicia popular” siguió ciegamente, resulto siendo al paso de los años, ni más ni menos que uno de los dueños de Bufete venezolano implicado en la red internacional de corrupción conocida como el caso del maletín.
Es decir, lincharon a un opositor cabal y leal, a un verdadero patriota, por seguir a un malnacido que si era chavista, o al menos vive muy bien de sus jugosos contratos con el gobierno y su red de delincuentes.
A mi misma, muchas veces, por última vez anoche, me acusaron de chavista, por no estar de acuerdo en algunas cosas, y para hacer esa acusación, la “prueba” más sólida fue “a mi me parece”.
Y así, mientras van cortando cabezas de compañeros de luchas, sin remordimiento alguno, se suman a aquellos que dicen odiar, tachan de criminales y chavistas a aquellos que se oponen al voto o que sencillamente no quieren votar, y mientras tanto, hacen lazos y puentes, consideran amigos y aliados incondicionales a otros que dicen que votar es bueno, y paralelamente, que las 26 leyes no son un exabrupto y una violación a la ya expresada decisión del soberano.
Jamás han atacado, sino por el contrario, aplauden y celebran a otros que sí han dicho, de propio puño, que son chavistas, otros que no esconden su vena comunista, y sin embargo, esos si son “opositores leales”.
Ismael García, el mismo que pistola en mano salió a la calle a clamar por el retorno del tirano, después de las muertes, después de la sangre, y hoy es un comprobado opositor, solo porque Hugo le pidió el cul0 y él no se lo quiso dar, solo porque no quiso renunciar a su partido, y de ahí en más, para defender su cambur, decidió hacerse opositor, un ser al que no le importó la muerte de sus hermanos, pero que ante la inminencia de la perdida de su cambur, se hizo de oposición, porque un curul, una alcaldía o una gobernación vale mucho más que la sangre de Tortoza, de Keila, de la señora Ron, ¡Y USTEDES HOY LO APLAUDEN!
¿Quien no recuerda a Miquilena con sonrisa cínica preguntando con que se come la sociedad civil? Y un día, por obra y gracia del bautismo de las cámaras, queda limpio de todo pecado, y pasa a ser un opositor cabal y luchador.
¡Lo importante es sumar! dicen, pero es solo palabra, la realidad es que restan lo bueno, restan lo leal, y suman la mierda. Y así, depurándose de lo bueno, de lo justo, de lo fiel, van sumando lo sucio, lo rastrero, lo traicionero y lo criminal, convirtiendo a la oposición en un nido asqueroso, donde los buenos son purgados y los malos ensalzados.
No pretendo escuchar argumentos ni explicaciones, la verdad es que no me interesan, tampoco creo que mis palabras lleven a ninguna reflexión, porque la reflexión no es el fuerte de la oposición, de tener el más mínimo sentido común se darían cuenta de lo que se hacen a sí mismos. La oposición venezolana oficial, es estúpida, miserable y suicida.
Reaccionan ante Hugo permitiéndole dirigir sus vidas. Si Hugo les dice escuálidos, se lo toman como nombre propio, celebran el haber sido insultados, si les dice pitiyankis, idem, basta que de la boca asquerosa de Hugo salga una palabra para convertirse en la palabra de moda de la oposición, incluso si es un insulto.
Por otro lado, se han dejado secuestrar la vida, sin que en ello medie el abuso de la fuerza, le han dado el país a Hugo, sin protestar y voluntariamente.
Salir a la calle es ver caras tristes, un pueblo deprimido y desahuciado, ¿donde están las navidades? No hay decreto que las prohíba, pero no hay navidad, la misma oposición le regaló a Hugo sus navidades, hace años, por estas épocas, ya las empezaban los preparativos, al iniciar el mes de octubre, tiendas y centros comerciales, calles y escuelas, acusaban los primeros síntomas de la buena nueva, ¡viene el niño Jesús!, pero esta oposición miserable, no podía ser menos, hasta al Niño Jesús se lo entregó al tirano, para aupar un carnaval electoral, ¡cambio al Niño Jesús por un cambur para mi candidato! ¿por qué no? Si después de todo ya cambié la sangre de mi hermano caído en batalla por el mismo cambur.
El arraigo, que no es otra cosa que lo que nos ata a todo lo que nos ha sido conocido, ha sido regalado al tirano, sin siquiera una protesta débil por parte de “el pueblo opositor”, el país ya fue vendido.
Este no es mi país, este no es mi pueblo, yo no pertenezco a esto, no puedo, no tengo arraigo, es peor viviendo en una tierra que está donde antes estaba mi patria, mi país, mi tierra, mi pueblo, quedó relegado a mi propio imaginario, porque ya no existe.
En mi país la bandera tenía 7 estrellas, el 12 de octubre de celebraba el día de la raza, los presidentes, malos o peores, cambiaban cada 5 años, y rendía cuentas, iban todos los años al congreso a decir que habían hecho y cuanto habían gastado.
En mi país, la policía técnica se llama PTJ, la navidad empieza en octubre, y la gente es buena y solidaria.
En mi país, al hermano se le llama hermano, cerca de la navidad el día es muy corto, a las 6 ya es noche cerrada, pero a las 6, no a las 5,30.
En mi país hay niños de la calle, que son un gran problema que solucionar, porque en mí país, los niños de la patria, son todos desde que nacen y hasta que cumplen los 18 años, son niños de la patria todos, ricos, pobres, negrito, blanquitos e indios.
En mi país tenemos muchos defectos, somos anárquicos, impuntuales y groseros, pero también somos solidarios, hospitalarios y respetuosos, pero por sobre todo, somos felices y luchadores.
En mi país no se acribilla a la gente porque “a mi me parece”, en mi país se sigue al fuerte, pero se protege al débil.
En mi país, los traidores son traidores, y llevan el sello de iniquidad en la frente, muy bien tienen que comportarse y mucho que redimirse para que se les perdone el oprobio de negociar con sangre.
Este no es mi país, este no es mi pueblo, mi pueblo no es, ni podrá ser jamás un nido de deficientes mentales con un gran potencial de maldad.
No me queda otra que sentarme, y ver como a lo que una vez fue mi pueblo, le van saliendo pústulas de ignominia, de odio, transformando lo que alguna vez fue la cara de un pueblo hermoso en una cara asquerosa y repulsiva, que no es capaz de despertar ni siquiera compasión, ni siquiera odio, sino simple asco porque decidieron el camino de no acabar con valentía con el tirano que los esclaviza, sino que por el contrario, decidieron mimetizarse con él, hasta convertirse en una masa amorfa, maloliente y pústulosa de donde nada bueno, nada puro y nada hermoso puede nacer.
¡Que mierda de vida viven por no ver un metro más allá! ¡que asco de vida viven por no pensar un poco más! ¡que miseria de vida viven por no querer alzar la voz y decir no, aunque los demás digan que sí!
Se convirtieron en las hienas que mataron la patria y que ahora, con mirada indolente, apoyan y aplauden a los buitres que se dan festín con la carne putrefacta y necrosada de la patria.
De verdad, que asco dan.
Me pueden llamar chavista, si quieren, si las opciones son pertenecer a ese asco en que se ha convertido la oposición, y el otro asco que es el chavismo, la verdad es que da lo mismo, ambas cosas son repulsivas.
Ernetinas Mogollones / Caracas – Venezuela








Ernetinas, como siempre muy acertado tu comentario. Pero como decía mi abuela, la letra con sangre entra. Ya verás que pronto se darán cuenta que con el voto legitimaron aquellos que los vendieron. Pero a veces es mejor llevarle la cuerda a los locos. Si quieren votar, que voten. Si quieren legitimar al innombrable que lo legitimen. Aquí la salida no es por las buenas sino por las malas. Pero por lo visto el pueblo aún no está a punto de caramelo.
Sigue adelante!