El Día Después

Luis UgaldeLUIS UGALDE

Artículo Original publicado en EL NACIONAL – 25/Oct/2007

Chávez ha decidido imponer una nueva Constitución (acabando con la bolivariana) para llevarnos forzados a una sociedad totalitaria que la mayoría de los venezolanos rechaza. Este cambio es ilegal e ilegítimo sin Asamblea Constituyente. Lo decidido por él, en diciembre lo atribuirá al pueblo soberano.

En su campaña usa y abusa de todo el poder del Gobierno y cuenta con la obligada partidización del Plan República y con un CNE sumiso, puesto para servir el resultado ordenado. ¿Algún rector del CNE se engañará pensando que ellos pueden obligar a Chávez a respetar la legalidad electoral? La nueva constitución es una locura, la sociedad cubanoide que se quiere implantar una desgracia nacional y el procedimiento para imponerla totalmente antidemocrático. La Conferencia Episcopal ha hablado valiente y claramente sobre la inmoralidad del proceso para imponer un totalitarismo personalista.

¿Qué posibilidades le quedan a la mayoría democrática de diversas tendencias para impedir esa constitución dictatorial y el “socialismo” estatista? Las posibilidades son buenas, siempre que los demócratas trabajen en lo fundamental, se liberen de sus pequeñeces y sean capaces de sumar las diversas expresiones de rechazo contra este atentado anticonstitucional.
Lo primero es informar a todos y por todos los medios durante 40 días sobre las amenazas concretas que entraña la nueva carta magna.

Lo segundo es aceptar que, guste o no, el día del referéndum el rechazo se expresará de dos maneras, ambas con fuertes razones y motivos: por la abstención y por el no. No será posible acordar una única forma de rechazo. Millones (opositores y chavistas) lo harán con la abstención y otros millones con el voto por el no. Ambas formas de rechazo sumarán más de 70% (ya 60 % sería un triunfo) y dejarán en evidencia que, con minoría de 30%, el Gobierno quiere imponer como obligación constitucional un régimen autoritario y un modo de vida rechazado.

Como me decía un amigo, “el día después” ha sido desde 1998 el punto más débil de los demócratas opositores.
En cada elección, los candidatos y los líderes se desaparecieron en la tarde de los votos y se desbandaron al día siguiente. Políticamente no hubo “día después” opositor.
Ahora es imprescindible para verse y contarse como mayoría e impedir la imposición de la constitución antidemocrática y el “socialismo” de hambre, sin justicia ni libertad. Para ello se requieren dos cosas: que la abstención y el voto negativo desde ahora se acepten mutuamente (aunque no se gusten) y se sumen como dos formas complementarias del mismo rechazo.

Hay que prever y preparar el “día después”.

Desde la noche del referéndum, la mayoría del país tiene que sentirse como tal y ser capaz de celebrar que el apoyo a la nueva constitución autoritaria haya quedado en franca minoría. Hay que prepararse desde ahora para convertir ese rechazo mayoritario en actividad política y evitar que se aplique un régimen que reduzca los derechos humanos y elimine la democracia pluralista. Esto requiere una voz y una dirección que, antes y después, explique e interprete los hechos ante el país y el mundo.

Al presidente Chávez le queda un quinquenio entero de gobierno hasta el 2013. Probablemente la derrota real (a pesar de que autoproclame su triunfo) le resulte de ayuda, pues la resistencia democrática es la única cura contra la borrachera de poder. Un poco de humildad ayuda para gobernar bien. El año 2008 va a ser duro para todos y muy difícil para el Gobierno, pues seguirán estallando los graves problemas de inseguridad, y los económicos y sociales.

El país, harto de guerras verbales permanentes y de exclusiones, requiere reconciliación y buen gobierno. Los jóvenes, sin distingo de bando, quieren esperanza y oportunidades de superación y de vida sin tener que irse de Venezuela.

El “día después” es la clave para salvar la democracia venezolana y ésta sólo puede ser victoriosa si desde ahora se trabaja sabiendo que Chávez no reconocerá la derrota al verse en minoría frente al no y la abstención. Hay que informar sobre el drama que amenaza el futuro de Venezuela, trabajar con convicción y eficacia por el rechazo masivo y prepararse para sumar las dos formas en que se manifestará: la abstención y el voto negativo.

lugalde@ucab.edu.ve

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