¡SIETE MILLONES DE DÓLARES POR HORA!

 Rafael Gallegos

Dolares

Artículo Original Publicado en el Diario 2001

No se trata del sueldo de un grande liga, ni del de un galán del cine. La cifra supera con creces estas mediciones. Ni siquiera se trata de ingresos. Más bien de egresos, o más exactamente de dinero dejado de ganar… por los venezolanos. Aunque usted no lo crea, ¿dónde estás Ripley?, esta astronómica cifra es el costo de haber botado a los 23.000 trabajadores de PDVSA. Por cada hora que pasa dejan de entrar a los bolsillos de los venezolanos siete millones de dólares. Esa decisión, de la cual se responsabilizó públicamente el Presidente con su famosa frase, “yo provoqué el paro“, constituye financieramente un record digno de Guinness. Siete millones de dólares por hora es más que el presupuesto de la mayoría de los países latinoamericanos, africanos y asiáticos. Por esa determinación “revolucionaria”, cada venezolano ha dejado de percibir 2.000 dólares por año, más que el Producto Interno Bruto per capita de la mayoría de los países del mundo.

Veamos, Venezuela, según los planes de PDVSA antes de tomar la decisión “revolucionaria” de excluir a los 23.000 trabajadores, tenía planificado producir para este año 2007, alrededor de 5 millones y medio de barriles diarios de petróleo. Al volverse flácido el músculo organizativo y acusar efectos en los cuadros gerenciales la lobotomía practicada en esa empresa, la producción (para ese año 2003, superior a los tres millones de barriles) bajó hasta los apenas 2,3 millones de hoy, reconocidos por la AIE y por la OPEP, que se vio obligada a certificar el bajón de producción cuando disminuyó la cuota venezolana hasta esos niveles. Horcas caudinas para los petroleros de la “revolución”.

Por lo tanto Venezuela hoy produce por lo bajito TRES MILLONES DE BARRILES menos de lo que debería producir de no haber excluido de sus filas a 23.000 técnicos y expertos petroleros. Tres millones de barriles menos. Más que la producción de Kuwait y la de Libia y la de Irak y la de cualquier emirato.¿Habrá en el medio oriente algún Jeque capaz de provocar una desfachatez similar a la adelantada en la petrolera venezolana? Esa cantidad de barriles multiplicada por 60 dólares cada barril totaliza 180 millones de dólares que todos los días dejan de entrar a Venezuela… o sea, siete millones de dólares por hora. Una decisión, con responsable y todo, que será estudiada en las escuelas gerenciales del futuro como modelo de kamikaze empresarial. ¿Quién responderá por tanto desaguisado?

Debe ser cierto lo que me dijo un político muy inteligente en referencia al tema, que el imperio – como dice Poleo sí existe y es malo – dejará hacer desaguisados a esta revolución hasta que el desbarajuste sea tal que los venezolanos le roguemos que, como en los viejos tiempos, se vengan a encargar de nuestro principal negocio. O sea… ¿ la proverbial ineficiencia de esta “revolución” reeditará la historia de Juan Vicente Gómez cuando le dijo a los representantes del imperio: hagan ustedes las leyes porque son los que saben de petróleo? Eso es lo malo de provocar incendios… sin ser bombero.

La Ley que le faltó a Rockefeller

Tal vez la “revolución” basó sus cálculos económicos en aquellas leyes emitidas por el paradigma del “imperialismo” llamado John Rockefeller, cuando planteó que el mejor negocio del mundo es una empresa petrolera bien administrada y el segundo mejor negocio del mundo, una empresa petrolera mal administrada. Claro, al pobre Rockefeller no le cupo en la cabeza que en el futuro existirían unos “empresarios” capaces descerebrar una compañía, de desvirtuar los principios rectores al transformar a una empresa petrolera con contenido social en una empresa social con contenido petrolero. De haberlo sabido Rockefeller hubiera continuado su planteamiento hasta romper sus propios paradigmas y vislumbrar una petrolera capaz de quebrar… ¿dónde estás Guinness?

Para los venezolanos es imperativo aprovechar los años de bonanza petrolera. El carro híbrido ya se asoma con fuerza. En pocos años será plausible que sea más económico movilizar un carro con hidrógeno que con gasolina. Hay dos futuros petroleros. En el tiempo uno tras otro. Durante el primero es necesario maximizar la producción de petróleo hasta que nos agarre la era post gasolina. Luego tendremos que vivir – sí, vivir- de nuestra industria petroquímica. ¿Nos estamos preparando para ello?

MARABUNTA HABEMUS

A los siete millones de dólares por hora que estamos dejando de ganar por haber botado a los 23.000 petroleros, habrá que agregar las OCHO VIVIENDAS POR HORA que con respecto a Caldera (saquen las cuentas) ha dejado de construir la “revolución”… y las DOS EMPRESAS POR HORA (idem las cuentas) que han quebrado una a una durante casi diez años.

Una marabunta cuyo devastador efecto se mide cada hora. Parafraseando la elección papal, Marabunta Habemus, con la elemental diferencia que el humo en lugar de ser blanco, es rojo rojito… por ahora.

Ingeniero y Consultor Gerencial. gallegos.c(arroba)gmail.com

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