Archivo de la etiqueta: 11 de Abril

Una visión exhaustiva sobre el 11/04/02 – Brian Nelson

Brian Nelson es un periodista estadounidense. Desde el año 2002 se ha dedicado a recopilar y reunir información relacionada con los sucesos ocurridos el 11/04/02 en los alrededores de la sede del Poder Ejecutivo en Caracas. Ha escrito numerosos artículos y ha devenido en especialista en este asunto. Pueden visitar su página web: http://brianandrewnelson.com/index.htm
Recientemente escribió un artículo en el blog http://www.caracaschronicles.com/ con motivo de conmemorarse ocho años de aquella tragedia.

Viendo el 11 de abril con otros ojos

Hay días en los que no piensas en lo que está pasando en Venezuela porque es muy deprimente. Pero si en estos momentos estás leyendo estas líneas, hoy no es uno de esos días, lo cual es importante, porque hoy es el aniversario del golpe de Estado que derrocó brevemente a Hugo Chávez en el 2002. Estos son momentos para reflexionar, recordar y volver a estudiar el golpe de Estado, en particular si te encontrabas en Venezuela en ese momento. Sé que no es fácil, pero es importante.

He oído decir que todo el mundo fué chavista alguna vez. Pues bien, el 11 de Abril es la razón por la cual yo dejé de ser Chavista.

Sigue leyendo

Anuncios

El 11 de abril de 2002 – A. Sánchez García

El 11 de abril de 2002 / Antonio Sánchez García

A Mohamed Merhi, en recuerdo imborrable

“Sólo la verdad es revolucionaria” Antonio Gramsci

El teniente coronel Hugo Chávez, investido en hora aciaga con el más alto cargo de la república, decidió a plena conciencia y sin ninguna muestra de compasión hacer de Miraflores nuestra Plaza de Tlatelolco, nuestra Plaza de Tian’anmen: ensangrentar las calles de Caracas. Como otro militar golpista, el general chileno Augusto Pinochet, lo hiciera en Santiago un 11 de septiembre de 1973.

1

El 11 de abril de 2002, hoy hace exactamente siete años, Venezuela vivió una de sus más asombrosas paradojas: una manifestación popular, pacífica y democrática, tumultuosa y alegre, multirracial, multiclasista y multiétnica, como nuestra propia esencia, se vio enfrentada, aplastada y reprimida por el poder de fuego del régimen con la mayor brutalidad imaginable, tal como jamás se lo viera en la historia de nuestra democracia. Más de un millón de mujeres y hombres marcharon por las calles de Caracas hasta el balcón del pueblo del palacio de gobierno sin otro propósito que exigir explicaciones por el arbitrario despido de ejemplares trabajadores de PDVSA, nuestra principal industria, con el deseo de que fueran repuestos en sus cargos. Al hacerlo no cometían un solo delito. Y a pesar de que la reposición de los funcionarios despedidos por los que se manifestaba ya había sido decidida por el presidente de la república en un giro perfectamente explicable, dado lo tumultuoso de las consecuencias de su arbitrariedad, éste decidió ocultárselo a ese pueblo y aprovechar la circunstancia de tan gigantesca y apoteósica manifestación para realizar un acto de escarmiento propio de los peores regímenes totalitarios. El teniente coronel Hugo Chávez, investido en hora aciaga con el más alto cargo de la república, decidió a plena conciencia y sin ninguna muestra de compasión hacer de Miraflores nuestra Plaza de Tlatelolco, nuestra Plaza de Tian’anmen: ensangrentar las calles de Caracas. Como otro militar golpista, el general chileno Augusto Pinochet, lo hiciera en Santiago un 11 de septiembre de 1973. Sigue leyendo

Los presos políticos del régimen chavista

presos-de-chavez

Después de permanecer durante más de cinco años a la espera de sentencia, han sido condenados a penas que oscilan entre los dieciséis y los treinta años varios integrantes de la Policía Metropolitana de Caracas que intervinieron durante la manifestación del 11/04/02, la cual desembocó en una matanza de civiles en los alrededores del palacio de gobierno venezolano y la posterior renuncia de Hugo Chávez.

Esta sentencia que impone la pena máxima contemplada en el ordenamiento legal venezolano, se produce después de varios años de un proceso judicial plagado de irregularidades y violaciones a los derechos humanos de los procesados, quienes cumpliendo con su obligación como garantes del orden público enfrentaron a un grupo de pistoleros que apostados a las puertas de Miraflores – Puente Llaguno – disparaban indiscriminadamente contra la masa de manifestantes. A estos últimos el gobierno venezolano no sólo no les procesó si no que les condecoró como héroes y hoy se pasean a sus anchas en libertad plena a pesar de los flagrantes delitos cometidos en aquella ocasión.

Es paradójico y produce perplejidad que sea el gobierno encabezado precisamente por Hugo Rafael Chávez Frías, beneficiario de un sobreseimiento de su causa judicial por la intentona de Golpe de Estado del año 1992, quien haya impulsado, presionado y llevado hasta estas consecuencias la persecución hacia estos funcionarios policiales cuyo único delito fue cumplir con su trabajo de proteger a la ciudadanía.

El Estado de Derecho retornará un día a Venezuela y todas estas atrocidades, injusticias y abusos de poder recibirán su justo castigo.

Vaya nuestra profunda solidaridad hacia las familias de los funcionarios policiales hoy castigados por haber hecho su trabajo.

Dos marchas, un sólo objetivo: DEMOCRACIA

marcha_bir_ven.JPG

En estos precisos momentos se suceden en Birmania multitudinarias y masivas manifestaciones por parte de miles de monjes budistas, así como ciudadanos en general de aquel país, solicitando la definitiva apertura democrática a la Junta de Gobierno militar que rige en ese país desde hace décadas. Han sido reprimidos a sangre y fuego, de la misma manera que ya se hizo en similar situación en el año 1988, cuando la violenta represión militar de la dictadura birmana ocasionó más de tres mil manifestantes muertos.

Hace ya cinco años, concretamente el once de abril de dos mil dos, en Venezuela se produjeron sucesos similares a los que se producen en Birmania actualmente. En aquella fecha, como todos sabemos, una manifestación totalmente pacífica e integrada por ciudadanos desarmados, fue brutalmente reprimida en las inmediaciones del palacio de gobierno venezolano mientras el primer mandatario, Hugo Chávez, impedía la transmisión en directo de los sucesos al mantener una cadena de radio y TV mientras a pocos metros de su despacho caían venezolanos muertos y heridos. Desinformación, bloqueo y censura a la libertad, en este caso, de expresión.

En Birmania, la Junta de Gobierno bloqueó en los últimos días el acceso a internet por parte de la población, así como el acceso de medios de comunicación internacionales a los lugares críticos y donde se han producido matanzas indiscriminadas, según testimonios de los propios manifestantes.

Hay un signo característico en todos, absolutamente todos, los regímenes totalitarios: La censura y manipulación de la información. Sobre todo cuando esa información se refiere a violaciones masivas de los Derechos Humanos llevadas a cabo o promovidas, desde las instancias gubernamentales.

Venezuela, Birmania. Hoy los venezolanos debemos ser solidarios con la causa de los monjes y resto de ciudadanos birmanos amantes de la libertad, la democracia y el respeto a los Derechos Humanos. También debemos nosotros, cada uno en la medida de sus posibilidades, imitar a unas personas que a pesar de pregonar con el ejemplo el más absoluto de los pacifismos, saben dar un paso al frente y hasta sacrificar un bien invalorable, su propia vida, en pos de lograr el bienestar de sus conciudadanos.

La llamada “Revolución Azafrán” está en pleno desarrollo, desde aquí les deseamos el mayor de los éxitos con el menor sacrificio humano posible. Ojalá que pronto podamos hablar también de una “Revolución Tricolor”. Con siete estrellas.

Rafael Eduardo Martínez Narváez / remart